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¿Alguna vez escuchaste hablar de la biomasa como un tipo combustible ecológico? Ante la necesidad de reducir el consumo de energía eléctrica y mejorar la relación con el medio ambiente este tipo de energía representa una gran alternativa para la calefacción de los hogares.

De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Energía, en 2020 la biomasa representó el 25% de la matriz energética de Chile. Con esta materia se producen los biocombustibles sólidos, sobre los que recientemente el Congreso aprobó un proyecto dirigido a definir sus estándares de calidad. Con esta normativa se busca mejorar el aire, la seguridad y salud de la población en las regiones donde utilizan esta fuente de energía.

Pero, ¿qué es la biomasa y cuáles beneficios se obtienen al usar este tipo de energía? Continúa leyendo este artículo de Amesti para que conozcas más sobre este tipo de combustible.

beneficios de la biomasa

¿Qué es la biomasa?

Antes de conocer los beneficios es necesario conocer qué es la biomasa. El diccionario de la Real Academia Española la define como “materia orgánica originada en un proceso biológico, espontáneo o provocado, utilizable como fuente de energía”.

En palabras de la Comisión de Energía de Chile, es un componente de origen vegetal o animal que surge luego de un proceso de transformación que puede ser natural o artificial. 

Entre las principales características de la energía de la biomasa destaca que es 100% renovable, ya que produce una emisión de Dióxido de Carbono (CO2) igual a cero.

Tipos de biomasa

Dependiendo de la forma en la que se obtiene la biomasa, existen tres tipos:

– Biomasa natural: producida naturalmente, sin que intervenga el hombre.

– Biomasa residual: proveniente de actividades realizadas por el hombre. Hay dos tipos: seca, que deriva de actividades agrícolas y forestales, como la cáscara de almendra o el serrín; y húmeda, procedente de aguas residuales urbanas o industriales, o de  residuos ganaderos.

Biomasa producida: derivada de los cultivos energéticos, o campos de cultivo que aprovechan los procesos productivos para generar energía.

Los pellets y la leña son dos tipos de combustibles de biomasa que se utilizan con mucho éxito para calefacción. La leña no es más que trozos de madera cortados, mientras que los pellets son pequeños cilindros, más elaborados, compuestos por serrín, astillas y otros residuos.

¿Cuáles son los beneficios de la biomasa?

El principal beneficio de usar este tipo de material es que se puede obtener energía renovable, con lo que se reduce el gasto de energía eléctrica al tiempo que se disminuyen las afectaciones al medio ambiente. Acá te dejamos algunas ventajas de este tipo de material: 

– Económicos: Usar energía de biomasa es mucho más económico que otros combustibles como los derivados del petróleo o el carbón.

– Ambientales: Si bien los beneficios de la energía fósil se relacionan con una mayor facilidad en la generación de energía, el daño que se produce al medio ambiente es mucho mayor. Con la biomasa se reduce la dependencia a este tipo de combustibles y los niveles de emisión de Dióxido de Carbono (CO2). Además el uso de energía de biomasa contribuye a la limpieza de los bosques, y con ello se evitan incendios forestales.

– Accesibilidad: La biomasa es un combustible muy abundante en el mundo y de fácil acceso.

– Eficiencia: La energía de biomasa es altamente eficiente, comparable con el rendimiento de combustibles fósiles.

Ya sabes qué es la biomasa y cómo beneficia tanto a tus finanzas como al medio ambiente. Si todavía no la usas y quieres contribuir al cuidado del medio ambiente con tu sistema de calefacción, en Amesti tenemos estufas a leña y pellets con las que puedes aprovechar este tipo de combustible.

¡Disfruta del calor sano de Amesti en el próximo invierno!